Maíz nativo

Coexistencia Imposible

Los impulsores de la introducción de nuevos eventos transgénicos en el país como ser ANAPO, CAO y el IBCE, además de buscar que el gobierno viole la Constitución y la modifique para con ello autorizar nuevos eventos transgénicos, utilizan argumentos que no corresponden a la verdad, basados en los intereses de las transnacionales , antes que en la realidad y por ello, vienen diciendo a los cuatro vientos la posibilidad de la coexistencia entre la producción agroecológica con la producción con transgénicos.

Para entender esta falsedad primero que nada debemos tener claro que se trata de dos modelos de producción antagónicos por sus propias características.  Veamos por qué:

  • Mientras la producción agroecología, se sostiene en la conservación y defensa de la biodiversidad, el agronegocio de los transgénicos, se funda en el monocultivo de soya, algodón, maíz y caña de azúcar; destinados a la alimentación de ganado, biocombustibles y textiles. Es decir, que no están direccionados a la alimentación humana.
  • Mientras la producción agroecológica nace de los recursos genéticos de la biodiversidad, el agronegocio nace de la propuesta de transnacionales como Monsanto, Syngenta, Bayer, etc. y empresarios nacionales y extranjeros, cuyos intereses son fundamentalmente el lucro a costa de nuestra salud, alimentación, suelos, bosques, aguas y recursos genéticos.
  • Mientras la producción agroecológica se basa en el uso diverso y sostenible de la biodiversidad, el derecho colectivo, sin necesidad de destruir nuestros bosques y arruinar nuestros suelos, el modelo del agronegocio se funda en el lucro corporativo de grandes empresas transnacionales que so pretexto de producir alimentos, destruyen nuestros bosques, por eso tienen como objetivo ampliar la frontera agrícola a costa de la destrucción de los bosques del oriente boliviano.

Tenemos entonces dos visiones diferentes del uso de los recursos naturales que son antagónicos y que no pueden coexistir. La coexistencia NO es posible tampoco desde el punto de vista agronómico, tal cual explicó el Dr. Alejando Espinosa Calderón miembro de La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS) de México, una Asociación Civil fundada en 2006 por científicos mexicanos de pensamiento independiente, a los que une la convicción de que el conocimiento científico debe generarse, usarse y aplicarse para mejorar la calidad de vida de la sociedad de manera sustentable y no para beneficio de alguna minoría, con relación a la coexistencia Espinosa dijo:

“La coexistencia no es posible, ese estudio firmado por entusiastas pro transgénicos no corresponde a otras evidencias.  Como argumento para ser usado legalmente, ese tipo de trabajos deberían hacerlo instituciones sin conflictos de interés.  El polen se mueve a cientos de metros de distancia, cada planta de maíz libera 5 a 27 millones de granos de polen.  Ellos apelan al uso de distancias de aislamiento para certificar semilla (300 m.), en la cual se admite cierta frecuencia de contaminación, pero son contaminantes de variedades convencionales, en transgénicos la tolerancia debe ser cero.

Un grano OGM’s que contamine propicia presencia exponencial en las siguientes generaciones.  Si esos contaminantes llegan a las más de 70 razas de maíz bolivianas, inevitablemente se contaminarán y se alojarán tantos transgénicos en su genoma que se presentará un umbral de intolerancia por la basura genética que se alojará en los maíces nativos.  La coexistencia sólo está en la mente perversa de los promotores.”

Existen pues, sobrados argumentos sociales, económicos, ambientales y agronómicos que echan por tierra esa perversa intención de querer justificar el ingreso de los transgénicos a nuestro país, a sabiendas que violan la Constitución y las Leyes, van a afectar a miles de productores agroecológicos, a quienes los promotores oficiosos de los transgénicos en Bolivia, pretenden engañarlos indicando que la coexistencia entre producción sana, libre de agrotóxicos y libre de transgénicos, puede equipararse y convivir con la producción transgénica.

Entonces está claro que la tan mentada coexistencia ES IMPOSIBLE, por eso mismo, debemos estar atentos a las maniobras de empresarios y el gobierno que, en una dudosa alianza, pretenden convencer a la sociedad civil, con el argumento de que la coexistencia entre los transgénicos y la producción agroecológica es posible. Nada más falso que esto.

 

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